Érase una vez un príncipe que se quería casar con una
princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena…
Un día, el príncipe se fue a buscar a la princesa Dolche,
pero cuando iba por el camino se encontró a un pequeño hombre que era un gnomo. Cuando lo vio se quedó parado y no sabía qué hacer, entonces este le
dijo: - ¿Quién eres tú?...
- El príncipe: yo soy el príncipe Luis, vengo del reino
vecino.
- El gnomo le contesto: Pues a ti te estaba buscando y el
príncipe Luis: - ¿A mí?, ¿para qué?
Entonces el gnomo le respondió: - La reina Dolche me ha dicho que te diga que no
quiere casarse con nadie porque tiene un gran problema. El príncipe le digo: - Yo
quiero saber cuál es el problema de la bella princesa. - El gnomo le contestó pues
si lo quieres saber tienes que ir al gran lago del palacio a media noche.
Entonces, el príncipe Luis se presentó en el gran lago, pero
se quedó escondido donde le dijo el gnomo. El príncipe detrás de un gran árbol
esperó atentamente hasta que vio que la princesa Dolche aparecía muy lentamente
y justo cuando las campanas del reloj del palacio sonaron a media noche la
princesa que era tan bella y tan buena se convirtió en un gnomo.
El príncipe salió corriendo a buscarla y a decirle que él
quería casarse con ella, que no le importaba cómo era de noche que él la quería
mucho y que era muy buena… Entonces la princesa le respondió: - Pero yo no
quiero que tú me veas así de fea y el príncipe le dijo: - Para mí eres bella
aunque seas un gnomo.
Ellos vivieron felices, se casaron y tuvieron hijos y
comieron perdices.